Sobre el país, una mayoría piensa que va por mejor camino, aunque muchos expresan su desilusión y encabronamiento por los aumentos de precios de los alimentos, el transporte y los combustibles. Los agricultores se quejan por la falta de apoyo financiero, los empleadores por las altas cargas impositivas y sociales (doble tributación), los empleados por los bajos salarios y muchas comunidades porque tienen calles destruidas, puentes dañados, falta de agua potable y viviendas precarias.
Cientos de problemas, pero el cambio es innegable y lo reconocen todos los organismos internacionales, agencias crediticias y países allende del atlántico y el pacífico. La oposición también pero no puede decirlo.
Sobre el gobierno en general, excepto el presidente Abinader que posee una alta aceptación, tienen una opinión desfavorable a pesar de que hay muy buenos funcionarios y otros no tan buenos. En todas las administraciones pasa lo mismo. Se rompió una tubería y no hay agua en el barrio ¿Quién es el culpable? El gobierno.
Pero resulta obvio que la percepción sobre la corrupción ha mejorado considerablemente entre los inversores y ha reducido de forma significativa los sobornos y el tráfico de influencia en casi todo el quehacer institucional.
Sobre el mundo, una mayoría de dominicanos no le presta mucha atención a los acontecimientos que se suceden en ciertas regiones y países, quizás por nuestra naturaleza isleña.
La guerra entre Rusia y Ucrania ya cansa y pocos siguen los acontecimientos del día a día a pesar de que su impacto negativo (petróleo y alimentos) todavía se siente en todo el globo.
Sobre la guerra en Oriente Medio, pocos entienden sus orígenes, y los intereses que se esconden detrás. Israel y Estados Unidos, al iniciar la guerra, solo querían controlar el petróleo iraní y joder a China. Pensaban en una solución tipo Venezuela porque muchos estrategas políticos y militares son idiotas e ignorantes. Hay que conocer al enemigo antes de enfrentarlo.
Eso de Chiitas y Sunitas y como se dividió el Islán, a pocos les importa, pero es la raíz de las grandes diferencias entre los árabes. Muchos me preguntaban ¿Y por qué Irán ataca a sus vecinos árabes en vez de atacar solo a Israel? Las guerras no se ganan hoy en el campo de batalla sino en el campo económico. Irán (Chiita), mientras era destruido por los bombardeos, sabía que su única carta de triunfo era responder atacando los campos petroleros de sus odiosos vecinos (Sunitas) y cerrando el tránsito en el Estrecho de Ormuz. Eso cambió totalmente el escenario.
El interés de los dominicanos en esa guerra comenzó cuando el petróleo se disparó a 118 dólares el barril y el gobierno tuvo que comenzar a subir los precios de los combustibles mientras el subsidio semanal se disparaba a RD1,500 millones. La economía mundial tembló y todos entraron en pánico.
Oriente Medio es un barril de pólvora que aún con acuerdos de entendimiento y fuertes caídas en los precios del petróleo, puede explotar en cualquier momento ––después del mundial de fútbol o las elecciones de medio término de noviembre —. ¿Trump humillado y derrotado por Irán? ji, ji, ji.
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Fuente original: AlMomento