El 9 de septiembre de 2014 se fundó el PRM, producto de un desprendimiento del PRD. Salieron del partido blanco Hipólito Mejía y Luis Abinader, entre otros dirigentes importantes, algunos de los cuales hasta murieron por culpa del actual presidente. Quien suscribe también se mudó a esa nueva organización en desacuerdo con la alianzacon el PLD, aunque hay que reconocer que, pese a que Miguel Vargas no era el presidente, sino canciller, en ese gobierno participó un elevado número de perredeístas, proporcionalmente superior al que está hoy en la presente administración.
Miguel Vargas demostró con hechos lo que siempre se comentó en el PRD: que es un hombre solidario con sus compañeros y de un alto concepto de la gratitud, todo lo contrario de Abinader, que siendo electo presidente en dos ocasiones exhibe prejuicios y discriminación hacia aquellos que contribuyeron a llevarlo a la primera magistratura de la nación, sobre todo si se trata de personas de origen humilde.
Tanto Miguel Vargas Maldonado como Luis Abinader son empresarios. La diferencia está en que el primero tiene vocación de servicios. Ha sabido, con sus propios recursos, cubrir gastos médicos decentenares de personas que han solicitado su asistencia. Inclusive le ha salvado la vida a mucha gente tanto de su partido como fuera de la actividad política. De Luis Abinader, en cambio, nunca escuché a nadie expresar que ese multimillonario joven había ido en auxilio de algún dominicano con problemas de salud y sin recursos.
Todas las personas tenemos defectos y virtudes. Esos defectos y esas virtudes, en los partidos políticos, corren de boca en boca. Todo se sabe. En conversaciones sostenidas con los extintos Rafael Flores Estrella y Hatuey Decamps ambos llegaron a decirme que Miguel Vargas Maldonado es un hombre de palabra. Posteriormente escuché a un reconocido periodista y comentarista confirmar esa versión, cuando precisó: “Vargas Maldonado es de los pocos políticos dominicanos que honra la palabra empeñada.”
Y el suscrito agrega: “Se trata de una condición que, en el liderazgo político nacional, está en extinción”.
Y parece que, de todos, Luis es el de menor credibilidad, porque le ha fallado no solo a sus compañeros, sino a la población. Abinader Está tan consciente de que ya nadie le cree que para el paquetazo fiscal recién aprobado no habló media palabra. Puso a Magín Díaz, el tecnócrata de los grupos de poder. Adicionalmente, el gasto en publicidad gubernamental se multiplicó por 20 en el mes de mayo y en lo que va de junio, para que los medios y las bocinas se encarguen de bendecir una reforma que terminaría afectando seriamente el presupuesto de las personas de clases media y baja.
Pero retomando la comparación de uno y otro, ahora en el plano de la función pública, hay consenso nacional e internacional en que Miguel Vargas Maldonado es el mejor canciller que ha tenido el país. Durante su gestión se establecieron nuevas relaciones con naciones del mundo, al tiempo que se fortalecieron los vínculos con todas las demás, mientras los dominicanos están cada vez más convencidos en que Luis Abinader es el peor presidente de las últimas décadas.
Abinader ha hipotecado a la República Dominicana sin que se conozcan inversiones en obras que contribuyan al desarrollo. Y para colmo se ha retrocedido en educación, salud y seguridad ciudadana, mientras la corrupción pública rompe récord y la censura a la comunicación llega a niveles preocupantes, lo que se agravaría con elNuevo Código Penal, que entra en vigencia en agosto, un tiro mortal a la democracia dominicana.
De igual manera, muchos dominicanos venimos sintiendo vergüenza ajena, ante la falta de dignidad que muestra el presente gobierno con ciertas potencias, debido a que se carece de moral. La ambición desmedida de dinero ha llevado a compromisos con sectores del bajo mundo y la potencia tiene el expediente, razón del servilismo incondicional que presenciamos.
Aparte del descrédito moral, los perremeístas-perredeístas se han dado cuenta que solo desde el PRD se conmemora el natalicio y la muerte del doctor Peña Gómez, se levanta su ideario y se mantiene la doctrina social demócrata. Único partido social demócrata en la República Dominicana, mientras Abinader, líder del PRM, circunstancialmente por su condición de presidente, no ha sabido dotar de ideología alguna a esa entidad, aunque no oculta su coincidencia con los jefes de Estado de la ultraderecha de la región, como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y ahora con Abelardo de la Espriella.
La gente ha ido descubriendo que detrás de esa sonrisa de Luis Abinader hay un volcán de pasiones, falsedad, odios y rencores hasta contra aquellos que lo han apoyado a él y a su familia. Es bueno que la población sepa que con la ayuda de Miguel Vargas Maldonado, que habló con el doctor Peña Gómez en 1997, fue que a su padre, el doctor José Rafael Abinader, se le otorgó la candidatura a senador por Santiago, resultando electo en los comicios de medio término de 1998. Y a Luis se le concedió una de las vicepresidencias del PRD, pese a que nunca apoyó al doctor Peña Gómez. En 1996 estuvo, junto a su padre, en el Frente Patriótico.
Se sabe que los 50 a 60 mil millones que generaría el paquete fiscal serían usados, a partir del año entrante, en politiquería, en bocinaje y compra de tránsfugas. El enorme crecimiento que está registrando el PRD, con juramentaciones diarias en todo el país, sobre todo de jóvenes y de antiguos perremeístas, es motivo para que incluyan en agenda de campaña sucia al partido blanco y a su liderazgo.
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Fuente original: AlMomento