Por FRESA TORRES
Lo que ocurrió en el Distrito 13 durante las primarias demócratas no fue una competencia. Fue un cerco.
Nunca antes habíamos visto una concentración de fuerzas tan descarada contra una sola candidata. Representantes de varios partidos políticos, directores de asociaciones comunitarias y mujeres que lideran cámaras de comercio para “el desarrollo de la mujer”, se alinearon con un único objetivo: detener a Darializa Avila Chevalier.
¿Por qué tanto esfuerzo contra una joven?. Porque la vieron sola. La vieron sin maquinaria, sin dinero de grandes donantes, sin padrinos. La vieron vulnerable e indefensa. Y decidieron ir todos contra ella.
Hubo violencia política. Hubo descrédito. Hubo uso de dinero e influencia para intentar borrar un nuevo liderazgo. Se prefirió el ataque personal a debatir ideas sobre la renta, la seguridad, y el éxodo de nuestra gente.
Esto no es democracia. Esto es miedo al relevo generacional.
Lo más grave: la injerencia externa. La Viceministra para las Comunidades Dominicanas en el Exterior, Celines Toribio, utilizó su figura y una plataforma mediática para conducir un programa maratónico de ataques contra Avila Chevalier.
Una funcionaria pagada con fondos del Estado dominicano no puede ser selectiva. Su deber es con todos. Intervenir en una primaria del D13 es violar la confianza de miles de dominicanos aquí que no comparten esa línea.
Lo ocurrido refleja patrones descritos en el informe de Marcela Ríos Tobar, titulado Violencia política de género en la esfera digital en América Latina , que advierte cómo las mujeres que participan en la vida pública suelen enfrentar campañas de hostigamiento, desinformación, ataques a su credibilidad y esfuerzos coordinados para desalentar su participación política.
Desde Fundación Oruga Internacional.Org alzamos nuestra voz. Porque si hoy callamos este abuso contra una mujer, mañana lo normalizamos contra todas.
Pero el D13 respondió. Y aquí aplica el pasaje de David y Goliath.
Goliath tenía el ejército, el dinero, los medios y las alianzas. David solo tenía una honda y una piedra.
La piedra fue la dignidad del barrio.
La propuesta. El cara a cara con la gente.
Y Goliath cayó.
Que esto sirva de precedente: en el D13 las mujeres no se aplastan. Se escuchan.
sp-am
Fuente original: AlMomento