Por Félix Reyes
En los últimos días he dado seguimiento a numerosos escritos que, sobre las primarias en curso del Partido Demócrata, han sido publicados en diferentes medios digitales del país, en particular, aquellos insertados en Almomento.net , medio al que agradezco publicar mis colaboraciones sobre política norteamericana desde el mes de junio del año 2020 cuando publicó mi artículo con el título “Cómo los Demócratas evitan una tormenta perfecta. https://almomento.net/como-los-democratas-evitan-una-tormenta-perfecta/
Igual que cuando escribí ese artículo, hoy sigo teniendo el temor de que la creciente polarización, que desde más de una década se manifiesta en la sociedad norteamericana, conduzca finalmente a que tengamos una sociedad muy diferente a la que soñamos cuando decidimos migrar a este país y más parecida a aquella sociedad desde la que migramos; es decir, una sociedad donde los actores políticos, atrincherados en los extremos, perciben a sus adversarios como enemigos a destruir, no dejando espacios a coincidencias que permitan conciliar intereses diferentes en la formulación e implementación de políticas públicas.
En el Partido Republicano esta polarización política empezó a consolidarse como reacción al primer presidente negro del país, primero a través de lo que se conoció como el “Tea Party” y luego a través del movimiento MAGA; mientras en el Partido Demócrata la polarización se ha manifestado a través de la creciente influencia de sectores (Democrats Socialist y Justice Democrats) representados en Nueva York por el alcalde Mandani y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.
Debe precisarse que, dentro del Partido Demócrata, la prueba ácida de la polarización que promueve ese sector no se basa en posturas diferenciadas frente a temas cruciales de interés al norteamericano común y a las personas que se identifican como progresistas, tales como la defensa de los migrantes, los derechos de las minorías, los derechos de los trabajadores y de la clase media.
Más bien lo que define a este sector es la negación del derecho de los israelíes a poseer un territorio que los reconozca como ciudadanos; es decir, a poseer un Estado propio; como lo demuestra el hecho de que gran parte de ese sector condenan los asesinatos de miles de ciudadanos palestinos; pero callan, cuando no justifican, los asesinatos de miles de israelíes cometidos por el grupo Hamas.
De ese modo, en el escenario de las primarias que en la actualidad se celebran en Nueva York, ese sector ha presentado una joven e inexperta candidata con la intención de retar al congresista Adriano Espaillat, aunque este pertenezca al caucus progresista y ha tenido una clara trayectoria en defensa de sus representados, desarrollando una campaña de descrédito, que procura asociarle a los asesinatos contra ciudadanos palestinos en Gaza, por el hecho de este haber recibido donaciones a su campaña del lobby y la población judía, grupo étnico al que muchos de ellos demonizan, no importándoles que representan casi el 14% de la población de esta ciudad, que la mayoría de ellos no se identifican con el régimen de Netanyahu, que históricamente han votado mayoritariamente por el Partido Demócrata y que sus representantes han sido aliados de la población de origen dominicano, en diferentes espacios de poder, incluyendo el congreso.
Propósito
Ese hecho es el que mueve a ese sector. No se trata de un enfrentamiento entre una visión de futuro frente a una visión del pasado, como ha querido presentar la propaganda de los promotores del sector que pretende retar al congresista Adriano Espaillat.
Se trata más bien de seguir posicionado a ese grupo para aumentar su influencia dentro de la estructura del Partido Demócrata, de cara a las primarias del 2028, en las que tienen el propósito de escoger un candidato presidencial que responda a esa línea y siga profundizando la polarización política.
Esa es mi visión y esa es la razón por la que votaré por Adriano Espaillat y que exhorte a mis amigos, familiares y relacionados a que también lo hagan.
jpm-am
Fuente original: AlMomento