La disciplina de esquí acuático puso fin a su calendario competitivo dentro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que acoge Santo Domingo con una suma total de doce preseas para la delegación quisqueyana, de las cuales diez llevan la rúbrica de los hermanos Pigozzi: Paolo, Andrea, Robert y Francesca. El cuarteto fraternal acumuló tres metales de primer nivel, tres de segundo y cuatro de tercero, lo que equivale a un 83.3 % de todo lo recaudado por el país en ese deporte.
Cada uno de los varones del clan se proclamó monarca en una especialidad distinta. Robert se adjudicó la prueba de eslalon; Andrea dominó el salto, donde superó la barrera de los 45 metros en su intento decisivo; Paolo, por su parte, se impuso en la clasificación general del overall, que integra las puntuaciones de eslalon, figuras y salto. «Practico esquí acuático desde los cuatro años. Hoy tengo 20 y llevamos 16 años trabajando todos los días para seguir mejorando», declaró Paolo tras sellar su actuación.
Francesca fue la integrante del núcleo familiar que más veces pisó el podio, con un total de cuatro presencias, aunque el oro se le escapó: fue segunda en eslalon y tercera en figuras, salto y overall. «Me siento muy agradecida y muy feliz por haber logrado algo que llevaba mucho tiempo soñando», comentó. Las otras dos preseas dominicanas, ambas de bronce en wakeboard, llegaron al margen del aporte de los Pigozzi.
La victoria de Robert en el eslalon masculino tuvo un alcance que rebasó su disciplina, pues ese oro empujó a la selección anfitriona hasta la cuarta casilla provisional del medallero, desplazando a Venezuela por número de títulos. La faena de los Pigozzi resultó decisiva para que el esquí acuático nacional finalizara el certamen con una cosecha de tres oros, tres platas y seis bronces, cifra que lo sitúa como la disciplina más rendidora del país en esta edición de los Juegos.
Con información de Diario Libre, AlMomento y El Nuevo Diario
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