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La trampa del minotauro

La trampa del minotauro

Muchos artistas y filósofos han enviado, a través de la literatura y otras manifestaciones creativas, mensajes encriptados, símbolos y manifestaciones de problemas humanos, sociales y económicos que no son percibidos conceptualmente por los que no han profundizado o vivido experiencias que le permitan entenderlas. Son como mensajes escritos dentro de una botella que algunos logran abrir y descifrar.

Desde hace siglos muchos escritores, eruditos y filósofos han advertido al hombre de los peligros de las guerras, de la codicia, las torturas y otros grandes desastres, y no obstante esto el hombre ha continuado a cometer muchos de estos desastres. Esa insatisfacción humana que el filósofo alemán, Friederich Nietzsche, denominó voluntad de potencia del hombre, en su manifestación más destructiva y oscura.

Entonces el desarrollo no está solo en los avances tecnológicos, sino en otros aspectos más importantes en los que hasta ahora no hemos podido ni querido trabajar lo suficiente… en el desarrollo mental y espiritual del ser humano, cosa muy difícil…en un mundo con tantas realidades diferentes.

El escritor argentino Ernesto Sábato, autor de la novela el Túnel, en su obra “La Resistencia” dice más o menos esto “No es en el comunismo ni en el capitalismo, no son los rusos ni los americanos, lo que hace mal está en el alma Humana”, esa parte del hombre cruel, egoísta y ciega a las motivaciones legitimas de los otros.

Jorge Luis Borges (1899-1986) fue un escritor argentino, uno de nuestros grandes escritores del siglo pasado. Le gustaba narrar sobre símbolos, laberintos, desdoblamientos o ilusiones que falsifican la realidad, de personajes perdidos en espacios circulares, que se bifurcan o ramifican. En uno de sus cuentos “La casa de Asterion” toma el mito del Minotauro, y lo hace hablar en primera persona de su vida en el laberinto.

El mito griego del Minotauro cuenta de un hombre nacido mitad hombre y mitad bestia. Por una maldición del Dios del mar, Neptuno en contra del rey de Minos por su adoración a un toro, hace que la mujer del mismo, Pasifae se enamore del toro adorado del marido y conciba de él una horrible criatura. El rey de Minos, para esconder el fruto de esa maldición y proteger su reino, hace construir un laberinto donde la criatura no pueda escapar. Así es que la pobre criatura es abandonada a su suerte en esta compleja construcción.

En la obra de Borges Asterion es presentado como un ser solitario, incomprendido y melancólico, quien transcurre su tiempo vagando por su hogar “una casa sin puertas ni cerraduras”. Una vez sale del laberinto y la plebe se horroriza al verlo haciéndolo tomar conciencia de su “unicidad” y decide no salir de nuevo. No sabiendo que hacer, corre jugando por las infinitas galerías del laberinto, “hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme”, se autolesiona. “Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer”….

En su psiquis crea un amigo solitario con el que juega a enseñarle el laberinto “Ya verás como el sótano se bifurca” “ahora volvemos a la encrucijada anterior”, “la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo”.

El minotauro narra que cuando entran otros hombres en el laberinto, “uno tras otro cae sin que ensucie mis manos”, se justifica (o no es consciente de lo que ha hecho) pero los has matado con sus cuernos que representan su parte animal. “Los cadáveres ayudan a distinguir una galería de otra”. “Ignoro quienes son, pero uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor”. Desde entonces el Minotauro se sintió menos solo, porque en el fondo era eso lo que quería.

Al final, asesinado el Minotauro a manos de Teseo, ya con la luz de la mañana, éste le dice a Ariadna (aquella que le ha dado el hilo para que no se perdiera en el laberinto); – Lo creerás Ariadna?, el Minotauro apenas se defendió. Hay algo en la bestia que busca su propia autodestrucción, en esas pulsiones, en las heridas escondidas de nuestro inconsciente?

Somos esponjas de nuestro entorno, de nuestras experiencias, vamos tejiendo un relato de nosotros y del mundo que consideramos verdadero sea a nivel consciente o inconsciente. Esos relatos que nos contamos nos llevan a la guerra, pero la realidad es que andamos a destruir y a matar a nuestros semejantes.

Como narra el Minotauro en el cuento “Todo está muchas veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intricado sol; abajo, Asteriòn”. Todos tenemos algo del minotauro, unos poco otros mucho, aprender a domarlo es una tarea ardua pero es lo que nos hará más sabios y mas humanos, y una sociedad con hombres y mujeres más humanos y sabios hace una sociedad más civilizada.

jpm-am

Fuente original: AlMomento

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