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OPINION: Cambio generacional del electorado dominicano

OPINION: Cambio generacional del electorado dominicano

Por HECTOR RAMIREZ

La derrota de Adriano Espaillat en el Distrito 13 representa uno de los cambios políticos más significativos para la comunidad dominicana en Estados Unidos en las últimas décadas. Más que la victoria de Darializa Avila Chevalier, el resultado refleja una transformación generacional y demográfica dentro del electorado.

El factor progresista

El primer elemento fue el crecimiento del ala progresista del Partido Demócrata, encabezada por Bernie Sanders y fortalecida en Nueva York por el alcalde Zohran Mamdani. Darializa, abogada e hija de padres dominicanos nacida en Estados Unidos, llegó a la contienda sin haber ocupado cargos electivos. El respaldo político, organizativo y financiero de ese movimiento fue determinante para convertir una candidatura poco conocida en una alternativa competitiva frente a uno de los congresistas más establecidos del país.

El cambio generacional: factor decisivo

Sin embargo, el factor decisivo parece haber sido el cambio generacional en la composición del electorado dominicano.

La comunidad dominicana en Estados Unidos supera los 2.5 millones de personas. Aproximadamente 1.3 millones nacieron en República Dominicana y más de un millón nacieron en territorio estadounidense. La generación que llevó a Espaillat al poder durante los últimos treinta años no es la misma que existe hoy.

En el Distrito 13 residen cerca de 230,000 dominicanos de primera y segunda generación. Se estima que unos 100,000 nacieron en Estados Unidos y entre 60,000 y 75,000 tienen edad para votar. Ese universo electoral es suficiente para decidir una primaria congresional.

La nueva generación domina el inglés, posee mayores niveles educativos, conoce mejor el funcionamiento de las instituciones y tiene prioridades distintas a las de la generación inmigrante que convirtió a Espaillat en líder político.

Nuevas prioridades del voto dominicano

Uno de los errores de apreciación en esta campaña fue asumir que los temas que tradicionalmente han movilizado a gran parte de la comunidad dominicana mantienen el mismo impacto electoral. La nueva generación conserva interés por la República Dominicana, pero sus prioridades políticas están vinculadas principalmente a la realidad que vive en Estados Unidos.

Para muchos de estos votantes, el costo de la vivienda, la educación de sus hijos, la seguridad pública, los salarios y las oportunidades económicas pesan más en su decisión electoral que los debates políticos que ocurren en la isla.

Realidad económica y gentrificación

La realidad económica del distrito ayuda a explicar ese cambio. El Distrito 13 tiene 747,542 habitantes. Los hispanos representan el 52.3% de la población y los afroamericanos el 23.4%. El ingreso medio del hogar es de aproximadamente $52,401 y cerca del 26% de la población vive bajo el nivel de pobreza. Más del 55% de los hogares habla un idioma distinto al inglés en casa, y el español sigue siendo el idioma principal en más del 43% de los hogares.

En una comunidad con estos indicadores, temas como vivienda, alquileres, costo de vida, educación, oportunidades económicas y seguridad pública adquieren mayor importancia.

A esto se suma la gentrificación. Durante años, miles de familias dominicanas han abandonado sectores tradicionales de Manhattan por el aumento del costo de la vivienda, trasladándose al Bronx, Nueva Jersey, Pensilvania y Florida. Ese desplazamiento ha transformado la composición del electorado y sus prioridades.

Los límites de una estructura tradicional

La elección también evidenció los límites de una estructura política acostumbrada a ganar. Después de tres décadas en posiciones de poder, la confianza en una base electoral históricamente leal resultó insuficiente frente a un electorado que ya no responde a los mismos mensajes ni a las mismas preocupaciones.

La derrota de Espaillat sirve además como advertencia para gran parte del liderazgo político dominicano y latino que lo respaldó. Sobre el papel, la candidatura parecía invencible. Contaba con el apoyo de figuras electas de todos los niveles de gobierno y con una estructura política ampliamente superior a la de su adversaria. Sin embargo, los votantes decidieron otra cosa.

Un relevo que ya comenzó

La principal lección de esta elección es que la comunidad dominicana del Distrito 13 ha experimentado un cambio generacional profundo. Miles de votantes nacidos y educados en Estados Unidos están alcanzando madurez política y electoral. Hablan el idioma, entienden el sistema, conocen sus derechos y exigen respuestas a los problemas que enfrentan diariamente donde viven.

La victoria de Darializa Avila Chevalier no debe verse únicamente como la derrota de un congresista veterano. Debe entenderse como la expresión política de un relevo generacional que ya comenzó y que probablemente seguirá redefiniendo el liderazgo dominicano en Estados Unidos durante los próximos años.

Fuente original: AlMomento

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