A menos de cinco meses de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, cuatro presiones convergen contra el oficialismo republicano.
Inflación
El IPC anual llegó a 4.2% en mayo, su nivel más alto desde 2023, frente al 3.8% de abril. El motor ha sido el shock energético derivado de la guerra con Irán: el cierre parcial del estrecho de Ormuz disparó la gasolina hasta cerca de 4.50 dólares por galón. La inflación subyacente también subió, a 2.9%. Para el votante, el costo de vida vuelve a ser el problema más mencionado del país.
Recortes al SNAP
La reforma impulsada por la administración Trump amplió los requisitos laborales para los cupones de alimentos, eliminó exenciones que antes protegían a veteranos y jóvenes egresados de hogares de acogida, y excluyó a refugiados y solicitantes de asilo. La CBO calcula que, en promedio, 90,000 personas pierden la elegibilidad cada mes. A esto se suman nuevas prohibiciones, ya vigentes en 18 estados, sobre la compra de refrescos y dulces con beneficios SNAP. El programa atiende a unos 42 millones de personas, justo el segmento que más siente la inflación alimentaria.
La guerra con Irán
Desatada en febrero tras ataques que mataron al líder supremo iraní, derivó en represalias contra bases estadounidenses y el bloqueo del estrecho de Ormuz. El alto el fuego de abril se ha violado repetidamente. La desaprobación a la política exterior de Trump subió 8 puntos en el último año, hasta 54%, y una encuesta de Emerson College mostró que el 53% de los votantes considera un fracaso la acción militar contra Irán.
Las encuestas
La aprobación de Trump se ubica entre 37% y 42%. En la boleta genérica del Congreso, los demócratas mantienen una ventaja de 5 a 8 puntos según el promedio de Real Clear Polling. Los mercados de predicción asignan cerca de 81% de probabilidad a que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes; el Senado sigue algo más favorable a los republicanos. Se suma la erosión del apoyo latino, decisivo en 2024, y divisiones internas visibles en episodios como el quiebre entre Trump y la representante Marjorie Taylor Greene.
Matices
Conviene no perder de vista los contrapesos: históricamente el partido en el poder pierde escaños en los midterms, sin importar quién gobierne. El Senado favorece al oficialismo por el calendario de bancas en disputa, y estados como Texas, Florida y Missouri han redibujado distritos para compensar las pérdidas. Restan casi cinco meses: si el alto el fuego con Irán se consolida y la energía se abarata, parte de la presión inflacionaria podría aliviarse antes de noviembre.
En fin, aunque ninguno de estos factores garantiza por sí solo un resultado electoral, juntos configuran las condiciones materiales y de percepción que, históricamente, han sido determinantes en elecciones de medio término.
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Fuente original: AlMomento