Colombia fue sacudida este lunes por un movimiento telúrico de magnitud 7,4, cuyo balance preliminar, comunicado por el primer mandatario Abelardo de la Espriella, registra 111 personas fallecidas y 87 con lesiones. El jefe de Estado activó la declaratoria de «desastre nacional» en la totalidad del territorio colombiano. Según la información del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el evento se produjo a las 7:34 de la mañana, hora local, y su epicentro se localizó en San José del Palmar, perteneciente al departamento del Chocó, con una profundidad de 82 kilómetros.
Durante su primer mensaje a la nación tras el evento, el mandatario desglosó el recuento de estragos: «A las 12:30 teníamos 111 fallecidos, 87 heridos, 1,575 viviendas averiadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud y 52 centros educativos averiados». La relación de daños incluye, además, 18 vías afectadas, en tanto que los aeropuertos de Cali, Pereira, Armenia, Cartago, Manizales, Quibdó y Buenaventura se mantienen sin operaciones comerciales.
El presidente planea desplazarse esta tarde hacia Quibdó, cabecera del Chocó, con el propósito de coordinar la respuesta en el terreno, al tiempo que integrantes de su equipo de gobierno serán enviados al Valle del Cauca y a la región del Eje Cafetero, las dos zonas que recibieron el mayor castigo del temblor. «Lo primero es el rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Esa es la prioridad», enfatizó De la Espriella, quien apenas el viernes 7 de agosto había tomado posesión de la presidencia, tres jornadas antes del movimiento telúrico.
El informe de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) indica que Risaralda es el departamento con más víctimas mortales: 40 en total. A continuación figuran Valle del Cauca, con 27 decesos, y Chocó —donde se originó el temblor—, que suma cuatro fallecidos.
Rogers De La Cruz, comunicador dominicano radicado en la capital antioqueña, se hallaba en la cocina de su vivienda al momento del sismo. Mientras ponía a calentar unos huevos, advirtió que el agua de la olla oscilaba, que el televisor se bamboleaba y que el suelo bajo sus pies también se mecía. De inmediato abandonó el apartamento —situado en el décimo nivel de una edificación de once plantas— y, una vez concluido el temblor, al regresar notó fisuras en la planta baja del inmueble, de acuerdo con su testimonio a Diario Libre.
Una escena parecida se vive en Cali, donde Mariela García rastrea el paradero de su hijo Juan Pablo Arango, quien está a un paso de recibir su título de odontólogo por la Universidad Santiago de Cali. La mujer localizó el vehículo del joven estacionado delante de una casa del barrio Pampalinda que el terremoto redujo a ruinas. «Mi hijo es mi orgullo. Está a punto de graduarse de odontología, después de tantos esfuerzos, de tantos años de estudio», expresó la madre, que permanece junto al sitio mientras las brigadas de salvamento retiran los cascotes de la edificación.
La Cancillería de República Dominicana hizo llegar su respaldo al pueblo colombiano y deploró las pérdidas humanas y los estragos causados por el movimiento telúrico. «Lamentamos profundamente las víctimas y los daños ocasionados, y seguimos de cerca la evolución de esta situación», publicó la institución en su perfil de la red X.
Con información de El Nuevo Diario, N Digital, Diario Libre y Remolacha.
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