Una verdadera transformación educativa supone alterar profundamente la manera en que el país forma su capital humano , articula sus instituciones, vincula la educación con el desarrollo económico y construye una ciudadanía responsable. Por esa razón, un cambio de esta magnitud para producirse requiere la convergencia de factores económicos, sociales, políticos, culturales y tecnológicos que le otorguen viabilidad y sostenibilidad en el tiempo.
El debate educativo en el país ha comenzado a desplazarse desde la idea tradicional de “ reforma ”, que en realidad comparto, hacia el concepto de “ transformación , que usamos en la década de los noventa. La diferencia no es menor. Una reforma normalmente introduce ajustes dentro del sistema existente; una transformación , en cambio, procura reconfigurar integralmente el modelo educativo, su gobernanza, sus prioridades y su relación con el desarrollo nacional. Requiere a veces cambios de sistemas políticos.
Para que esa aspiración no quede reducida a un cambio discursivo, deben existir condiciones esenciales y duraderas como el Plan Horizonte 2034 cuya primera evaluación de la IDEC permite visualizar su pertinencia.
La primera condición para ese cambio estructural es la estabilidad económica y el financiamiento sostenido . Ningún sistema educativo se transforma sin inversión de largo plazo. La asignación del 4 % del PIB a la educación preuniversitaria constituyó un paso histórico, ya no debe concentrarse únicamente en cuánto se invierte, sino en cómo se invierte. La transformación exige mejorar la calidad del gasto público, priorizar la calidad de los aprendizajes.
El país enfrenta el desafío de preparar ciudadanos para una economía cada vez más influenciada por la digitalización , la inteligencia artificial , la automatización y los servicios especializados. Si el sistema educativo continúa formando perfiles desconectados de esas nuevas demandas, el país podría enfrentar una creciente brecha entre educación y empleabilidad.
La tendencia es fortalecer las áreas STEAM , sin descuidar las humanidades .
Las empresas no pueden limitarse a reclamar mano de obra calificada, con bajos salarios; deben convertirse en participantes activos de la formación de capacidades mediante programas de innovación, investigación aplicada, pasantías y educación dual y salarios atractivos.
Los países que lograron grandes transformaciones educativas, como Corea del Sur , Singapur o Finlandia , construyeron modelos donde educación y productividad avanzaron simultáneamente, en coordinación.
La transformación educativa requiere, sobre todo, legitimidad social y consenso nacional . En el país confluyen numerosos actores con intereses distintos: sindicatos docentes ,( ADP, ASONADEDI), universidades públicas y privadas, iglesias, empresarios, partidos políticos y organizaciones sociales y culturales.
Para evitar la resistencia al cambio la sociedad debe sentir que participa en la construcción del nuevo modelo educativo y que sus preocupaciones son escuchadas., son vinculantes a las decisiones de políticas educativas.
Otro elemento decisivo es la revalorización cultural de la calidad educativa . La experiencia internacional demuestra que los sistemas más exitosos no solo cuentan con mayores presupuestos, sino con sociedades que colocan la educación en el centro de sus prioridades culturales. El presidente Abinader ha hablado sobre la importancia estratégica del sector educativo.
Transformar la educación implica fortalecer el mérito , la disciplina académica, el pensamiento crítico , la lectura, la investigación y el prestigio social de la carrera docente .
Resulta difícil hablar de excelencia educativa mientras persistan prácticas de clientelismo , improvisación, baja exigencia académica o burocratización excesiva. La calidad no puede construirse únicamente desde arriba; necesita convertirse en un valor compartido por toda la sociedad, muy especialmente por los docentes y directivos del sistema educativo .
Un sistema educativo nunca opera aislado de las condiciones económicas y familiares de los estudiantes. La pobreza , la exclusión digital , las brechas territoriales y las diferencias entre educación pública y privada condicionan fuertemente los resultados educativos.
En el plano político e institucional, uno de los mayores retos consiste en garantizar continuidad de Estado . Muchas reformas educativas en el país y en AL fracasan porque cada administración gubernamental intenta comenzar desde cero, sustituyendo prioridades, programas y enfoques. La educación necesita estabilidad estratégica de largo plazo. Ninguna transformación profunda puede consolidarse en cuatro años. El pensamienro catedralicio, de largo plazo, es necesario.
Esto exige construir pactos nacionales vinculantes, capaces de sobrevivir a los ciclos electorales y a los cambios de ministros.
Transformar el sistema implica revisar funciones y competencias de los ministerios, los sistemas de calidad y acreditación, evaluación docente , supervisión y gobernanza universitaria . Precisamente es aquí donde aparecen muchas de las tensiones actuales, porque toda transformación redistribuye poder institucional y genera incertidumbre entre sectores afectados.
La ciudadanía solo respaldará cambios profundos si percibe claridad en los objetivos, coherencia en el discurso y participación real de los actores involucrados. Cuando la narrativa cambia —por ejemplo, pasando de hablar de “fusión” a “ transformación ”— pueden surgir dudas sobre las verdaderas intenciones del proceso.
El cambio educativo debe partir de la comprensión de que el mundo atraviesa una revolución tecnológica sin precedentes. La inteligencia artificial , la automatización y la digitalización están redefiniendo el empleo, la economía y la vida social. En consecuencia, el sistema educativo debe formar ciudadanos capaces de aprender continuamente, adaptarse al cambio y desarrollar creatividad, pensamiento crítico y competencias digitales avanzadas y blandas.
La transformación estructural del sistema educativo del país será posible si confluyen visión de Estado , financiamiento sostenible , legitimidad social , continuidad de la política educativa, modernización institucional y adaptación tecnológica.
El diálogo para esa finalidad fue iniciado y esperamos que la sociedad como un todo lo asuma y se llegue a un consenso perdurable donde prime la preocupación por una educación de calidad para todos y todas en igualdad de condiciones.
Fuente: Diario Libre.
Fuente original: Diario Libre