Leidy Laura Núñez, dirigente política y comunitaria, denunció que cientos de dominicanos que viven fuera del país todavía esperan el reembolso de los US$10 de la tarjeta de turista, pese a la promesa del presidente Luis Abinader de eliminar ese cobro. La activista alertó además que el Ejecutivo estudia elevar de US$20 a US$30 la tasa de salida, incluida en el boleto aéreo, lo que encarecería aún más los viajes de la diáspora a su tierra.
Núñez evocó la promesa que hizo Abinader en persona, en un acto multitudinario celebrado en el United Palace de Nueva York, donde aseguró ante miles de compatriotas que el cobro de los US$10 a los residentes en el extranjero sería eliminado. «El presidente lo dijo claro: a los dominicanos no se les puede cobrar por entrar a su propio país. Pero la realidad es que se sigue cobrando en cada boleto y el reembolso es un calvario», afirmó.
El reclamo apunta además al mecanismo de cobro: las aerolíneas suman los US$10 al precio del pasaje de forma automática. Aunque el Gobierno dispuso una plataforma de devolución, el trámite es complicado, lento y, con frecuencia, el dinero jamás llega al solicitante. Desde Nueva York, Nueva Jersey, Boston y Madrid llegan testimonios de dominicanos que esperan la devolución desde hace meses, luego de completar formularios y remitir comprobantes; algunos apenas han obtenido respuestas automáticas.
«Nos cobran como turistas en nuestro propio país y luego tenemos que rogar para que nos devuelvan lo que nunca debieron cobrarnos», lamentó la dirigente. Para los colectivos de la diáspora, el mecanismo de reintegro está hecho para agotar al reclamante: la gente se cansa y desiste, mientras el Estado retiene cada año millones de dólares de un cobro que, legalmente, no corresponde a los dominicanos.
La incertidumbre crece además por otra señal: el Ejecutivo analiza subir de US$20 a US$30 el cobro de salida que viaja incluido en cada boleto aéreo. La iniciativa, enmarcada en el debate de las reformas fiscales, golpearía de lleno a los residentes en el extranjero, que suelen viajar seguido al país para visitar a sus familias, invertir o hacer turismo interno.
«Primero nos cobran US$10 ilegal, no nos lo devuelven, y ahora quieren subirnos US$10 más por salir. Es un abuso contra la diáspora que más aporta al país», denunció Laura.
Con información de AlMomento.
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