La Superintendencia de Pensiones (SIPEN) dio a conocer esta semana su Plan Estratégico Institucional 2026-2030, presentado por Francisco A. Torres, titular de la Superintendencia, durante un acto celebrado en el Hotel JW Marriott, con la asistencia de directivos de las AFP, de la ADAFP y de otros profesionales del sector.
El plan se articula en cinco ejes. El primero apunta a poner al día la vigilancia y las reglas del sistema ante los riesgos del escenario financiero actual. El segundo busca reforzar una gestión apoyada en información medible y métricas de rendimiento más sólidas.
El tercero, el más llamativo, es expandir y dar variedad al ahorro previsional con los fondos generacionales: se trata de un mecanismo en el que el perfil de riesgo de cada afiliado se va ajustando de manera automática conforme avanza su edad, a diferencia del esquema vigente de fondos únicos.
Para preparar su aplicación, la SIPEN formará a su propio personal y a técnicos de otras entidades: el Banco Central, la Superintendencia del Mercado de Valores y las AFP. El plan contempla además reforzar la educación previsional, con herramientas como el cuestionario «Tu Futuro», y avanzar en la digitalización y el perfeccionamiento continuo de los procesos internos.
El antecedente que se observa es México, que ya acumula seis años con este sistema en operación. Desde el cambio de 2019, cuando el país dejó el esquema de multifondos por los fondos generacionales, agrupados por año de nacimiento, se ha observado una mayor permanencia y variedad de las carteras de inversión, con menor concentración en títulos del Estado, según El Día.
De acuerdo con las proyecciones del Banco de México, las tasas de reemplazo registrarían un aumento de entre dos y cuatro puntos porcentuales entre los afiliados más jóvenes. Dentro de cada fondo generacional, el resultado seguirá ligado a la administradora que gestione el dinero, por lo que la comisión y el desempeño de cada AFP continuarán siendo factores decisivos.
Si el organismo avanza en esa dirección, el reto no será únicamente regulatorio, sino de comunicación: explicar al afiliado las razones por las que su dinero pasará de unas clases de activos a otras conforme se aproxime su retiro. La formación técnica que comienza ahora es solo el primer paso de un camino que, si se replica la experiencia mexicana, tomará varios años en completarse, según El Día.
Con información de El Día.
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